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Este semestre terminó, como tantos otros. Con algunos alumnos todavía luchando con los recuperatorios; dando su último esfuerzo por aprobar alguna materia rebelde del plan de estudios.

Conocí gente increíble en los primeros cuatrimestres  (algunos de una capacidad asombrosa), me reencontré con grupos que el semestre pasado no tuve a cargo y también con alumnos que hacía tiempo se vieron obligados a pausar sus cursadas (por el motivo que fuera) y tuvieron la chance de retomar.

Sin embargo, no se siente como cualquier otro final de cursada.
Como hace ya dos años y medio, tuve a mi cargo los proyectos del Seminario Final (A.K.A "la tesis") con los cuales los alumnos egresan de la carrera, previo desarrollo completo de un sistema o aplicación web/mobile que involucre las tecnologías aprendidas en los semestres anteriores.

Sin menospreciar a nadie (ya que este semestre he visto presentaciones y proyectos de un alto nivel profesional), el fin de ciclo del turno mañana me deja una carga adicional de melancolía (que siempre existe, lógicamente).
Esta cursada representa la última comisión de alumnos que me habrá tenido en todos los semestres de su formación profesional (y como si eso fuese poco, en el penúltimo me padecieron en 3 de las 6 materias, siendo el 50% de sus cargas académicas, el tener que soportarme).

Con el advenimiento del nuevo plan de Web (que se extiende a tres años de cursada), y ya desde hace un año, me vi forzado a pasarle la antorcha de algunas materias a otros docentes y generar espacios en los que los alumnos puedan oxigenarse (por 6 meses) de mis parciales poco alumnos-friendly.
Mirar al pasado y recordar todos los que eran al principio (y ver la cantidad de soldados caídos en batalla) también es inevitable.

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A algunos los he visto evolucionar desde amateurs que tocaban de oído a robots ensamblados para la web que se viene.
A otros, en mi sincera opinión, no tuve mucho para agregarles a una capacidad que ya existía en sus cerebros (sea que lo supieran de antemano o no).
En todos los casos, me siento honrado de haberlos entrenado, tratando de transmitirles cada secreto que fui aprendiendo en mis años como pseudo-programador, que -en definitiva- es el único legado que he dejado por ahora en esta vida terrenal.

Quizás no se los dije tantas veces como se lo merecían, o cuando lo hice fue opacado por algún chiste medio pelotudo o inoportuno; y sin dudas una vez publicado ésto se me ocurran decenas de cosas más que les tendría que haber plasmado como palabras finales.
Como sea, no duden que estoy profundamente orgulloso de que hayan sido mis padawans. De que me hayan dejado entrar de contramano en sus vidas privadas y me hayan permitido jugar a que era uno más del grupo.

Y esto no se limita solo a Mati Alric, Coni Arreche, Maca Asensio, Maxi Danelutti, Sil Guarquila, Gonza Isola, Iara Nizza, Anita Parlante, Lucho Pignataro y Cami Rouyet, sino también a los que se pasaron a la noche y son del mismo grupo: Fede Cortez, Juanete Gori y Juli Vega.
Y además quienes no son del mismo grupo pero también cursaron todos sus semestres conmigo, como Lei Donamaria, Juli Fernández, Adri Locurcio y Javi Sinisgalli y -en la nocturna- a los que nos pudrieron 'robar' un 10 como nota de cursada: Lu Rossini, Mati Scaminaci y Pupi Zanetti.

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Ahora solo les quedan dos cosas por delante (en lo que se refiere a la DaVinci).
Por un lado deberán hacer todo lo humanamente posible para no colgar la tesis y recibirse (más que por el frío papel, como coronación de tanto esfuerzo académico), y por otro lado vayan por la vida enarbolando la bandera del verdadero Desarrollador WEB (eso que ya son ustedes, con o sin el título).

Y cuando duden de si un trabajo está al alcance de sus conocimientos, no se olviden de esas noches que no durmieron para sortear las pautas de un TP de 8 carillas que, lejos de amedrentarlos, los desafió a llegar cada vez más lejos.

Tengan siempre presente que cada vez que me necesiten, aunque nada tenga que ver con debuggear errores, yo estoy cerca (a un click de distancia, muy probablemente).
Que esto sea un adiós o un hasta luego, dependerá de lo que cada uno desee (y cualquiera de las dos que elijan, estará bien).

Los amo, profundamente.

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