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Marcos y Claudia: Horribles padres

Marcos y Claudia: Horribles padres

Desde el año 2009, el Banco Galicia nos viene deleitando con las publicidades del programa Quiero!, protagonizados por Marcos (Gonzalo Suárez - a quien conocí en el 2000 en FM Instituto, como partícipe de un programa llamado 'El desvío', y doy fe que es un capo del humor improvisado) y Claudia (encarnada por la reconocida actriz Paola Barrientos), donde la pareja tiene constantes roces por el oneroso estilo de vida que pretende ella, opuesto al modelo austero (casi tacaño) de él.

Dejando de lado el hecho de ser un paso de comedia publicitario, pensado para generar una directa empatía con todas esas parejas estereotipadas que tienen las mismas discusiones por la plata; la competencia parental de ambos es sumamente cuestionable.
Recapitulemos lo que ya sabemos.

En el 2013, ya harta de las discusiones por dinero, Claudia deja a Marcos dando lugar a la capaña denominada 'Crisis en la pareja'. Una vez más los chistes sobre los gastos de ella son el eje de la ruptura.
A fines de ese mismo año, la pareja se reconcilia y vuelven las publicidades bajo el contexto de la pareja conviviendo, pero -como sucede también en el cine conforme se va avanzando en una saga- la familia se amplía con la llegada de 'la heredera', campaña difundida desde Abril de 2015.

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A juzgar por el poco tiempo que llevaban de reconciliados -porque si restamos los nueve meses de embarazo, se tuvo que gestar a mitad de año del 2014-, podríamos suponer que, quizás, sea uno de esos hijos frutos del sexo por reconciliación, buscando desesperadamente una excusa para evitar la separación por medio de una "responsabilidad mutua adicional".

Como no lo podemos saber, solo podemos abarajar esto como teoría paranoide de cómo la pareja se mantuvo unida (comentario al margen: yo, particularmente, no tendría un hijo con alguien que me separé y acabo de reconciliarme... mínimo por la prudencia que exige el no saber si no habrá una nueva ruptura a corto plazo).

Ahora bien, un hecho puntual que pone en duda a la pareja como padres, se puede ver en el comercial donde Claudia está de compras en el shopping, hablando por teléfono con Marcos (mientras él está cuidando a la nena) y ella relata todo lo que estuvo comprando.
Él -cándido como ninguno- le va relatando a la hija todas las cosas que la mamá le estuvo comprando; pero no... no son para la hija, sino para la madre misma.
La publicidad termina con ella diciéndose que tiene que conseguir algo para la nena, justo cuando una voz en Off anuncia el cierre del Shopping en 10 minutos.
Podemos poner en tela de juicio que la obsesión de Claudia por satisfacer sus lujos le afecta severamente la escala de privilegios, poniendo a su propia hija en un segundo plano; horrible madre resultó ser Claudia.

Pero esto se potencia todavía más con la última campaña al momento, denominada 'Grandes fracasos', donde se toman canciones de la cultura popular (primero fue 'Me hace falta una flor' de Pimpinela y actualmente es 'La chica del bikini azul' de Luis Miguel), y se modifican sus letras por historias relacionadas con los gastos de Claudia.

En esta última, se ve puede ver a la familia completa en la playa, cuando Claudia se ve nuevamente invadida por su compulsividad hacia las compras, escapándose para poder reventar la tarjeta.
En una escena posterior, Marcos aprovecha que ella va corriendo hacia un puestito a comprar ropa y le retira la tarjeta (plot hole: con qué pensaba pagar la compra, si la tarjeta había quedado en el bolso? Estás en una playa donde nadie te conoce, no creo que tengas una cuenta corriente con el puestero, y si no es tarjeta o cuenta corriente... es efectivo; lo cual anula el eje en sí de la publicidad que es destacar que con Quiero! todo te sale más barato).
Ahora... me enfoco en el tema que pone en juicio a ambos padres... en la escena inmediata anterior al retiro de la tarjeta (donde ella está disfrutando un postre en su reposera) alguien que me diga ¿dónde está la nena?.

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La última vez que la vimos estaba con su padre a un par de metros del mar... en esta escena no aparece en ningún lado, y Marcos está bastante lejos de la orilla del mar (donde, sabemos, estaba a cargo de su hija).
Y el desarrollo normal de la publicidad no deja ver que Marcos fuera intencionalmente a buscar a Claudia sino que es una onda 'estaba caminando por la playa y ¡Oh!, justo la ví comprando'... una vez más: caminaba sin su hija de dos años cerca.

Podemos intuir, entonces, que la nena quedó en algún lugar de la playa... a juzgar por el plano a distancia de Marcos, no está cerca de él (quien se fue a caminar como si nada por la playa). Horrible e irresponsable padre, Marcos.
No está tampoco con la mamá (porque se rajó al cuerno para satisfacer su adicción a las compras por toda la playa).

Quizás este sea un punto que los publicistas de la exitosa campaña deberán desarrollar más en profundidad en los próximos comerciales, no sea cosa que -además de la empatía de las parejas- esto termine despertando todo tipo de trauma en los hijos de este tipo de parejas.

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