Auchi.com.ar

¿Cuánto hace que sos programador, Germán?

¿Cuánto hace que sos programador, Germán?

Creo que ya perdí la referencia de la cantidad de veces que alguien me ha hecho la pregunta obvia a cualquier persona relacionada con el codeo y debuggeo de código: ¿Cuándo empezaste a programar?

Y siempre menciono que mi primer laburo como programador fue en Pymenta (fundada por mis amigos Gonza Frery y Alex Litardo), ahí trabajé durante un año, en paralelo con mi formación académica en la Escuela DaVinci.
No sólo los proyectos que me tocaban desarrollar estaban íntimamente relacionados con cada nivel de mi aprendizaje, sino que ellos me daban la absoluta libertad de experimentar con cualquier tecnología "nueva" para aquél entonces (como fuese, en esa época, el uso de Ajax para popular algunos componentes ante la interacción de los usuarios).

Y sí, ese fue mi primer trabajo pago como programador... pero la memoria me lleva a recordar que los primero pasos en la Web fue (como quizás le pasó a muchos de ustedes) tocando de amateur en el intento de armarle una página a un amigo mío (el Tata Adolfo).
Claro que mucho de eso fue autodidacta y hoy quizás ciertas prácticas y usos de los elementos relacionados con el maquetado o diseño de una web me avergonzarían al extremo; Sin embargo, ahí me fuí forjando en las tecnologías básicas de la web del 2000. 

HTML, CSS, algún applet de Java o efecto de Javascript (tocando con curiosidad y a fuerza bruta -prueba/error- el código), mezclando todo eso, algo bastante similar a lo que buscaba hacer, salía.
Dato de color, en esa era quise usar Dreamweaver 6 (no, no el CS6 -que formalmente es la versión 12-, la versión 6). No lo entendía, porque el muy sádico de Macromedia -responsable todavía en esa era del Soft- cuando trataba de insertar un div ya le clavaba position asbolute (a todo, menos entendimiento de una maqueta que un alumno de AS)... y en consecuencia, al abrirlo en mi Internet Explorer 6, nada se veía como quería (claro, luego descubrí que había más navegadores... aunque en lineas generales, todos se cagaban de la risa de mi intento de poner un bloque de texto).
Así que hice lo que toda persona con cero conocimiento relacionado a la web haría: Me instalé FrontPage, y ahí salió, medio andando mi primer intento de página web, afanosamente inspirada en el código fuente de otros sitios web; y ahí se respondería la pregunta de hace cuánto que soy programador: FECHA_ACTUAL - 2000, la diferencia es el tiempo que llevo como programador de sitios Web.

Pero si lo pienso más en profundidad, no, tampoco esa web mal desarrollada fue mi primer contacto con la programación, al menos no en el concepto global (saliendo de lo que es estrictamente una página web).

Años antes, en 1995/1996, jugábamos con mi mejores amigos, Martín y Pablo, al Gorillas; un juego desarrollado en qBasic, con una premisa similar al Worms (salvando las distancias y limitaciones técnicas). 
Dos gorilas posicionados de manera random sobre los edificios de una ciudad, se tiran por turnos una banana explosiva -indicando ángulo y velocidad-, que va destrozando las construcciones, hasta que un Gorila cae vencido por el impacto bananero (dato de color, si le pegabas al sol, cambiaba su cara a sorprendido).

 
Como buen pendejo (y curioso), me puse a retocar el código fuente del programa.
Sin saber mucho lo que estaba haciendo, cambié el título del juego, los créditos de quién lo había desarrollado, había visto algo que decía Raduis = a una operación matemática y la modifiqué, haciendo más violenta la explosión o más chico el daño.
Esa fue, sin dudas, la primera vez que entendí lo que hacía al modificar el código fuente de un programa.

Pero lo loco, es que la programación estuvo presente en mi vida desde todavía antes de lo que podría pensar.
Unos vecinos que vivían en el piso de arriba en mi infancia, los Bogace, tenían una microcomputadora que se conectaba a la televisión, llamada CZ Spectrum.
En esa terminal se podían cargar algunos jueguitos básicos, así como también el programa Logo.
Logo era un lenguaje de programación, conocido mundialmente como el programa de la tortuguita, donde una serie de instrucciones permitía a esa tortuga (en realidad un cursor) ir dibujando en pantalla un path de líneas según los desplazamientos indicados con comandos de muy fácil asimilación y aprendizaje.

Y así es como intentamos con mi hermana mayor (Jorgelina) y el hijo menor de la familia Bogace (Carlos Alberto, "Peto", de mi misma edad), a nuestros 9 o 10 años, hacer algún dibujo decente... si la memoria no me falla, había revistas que traían algunos ejemplos de código para hacer en ese lenguaje que, como suele suceder en estos casos, nunca quedaba igual a lo prometido, pero nos matenía enganchados en el intento de codear algo decente.

El patriarca de la familia Bogace, don Juan Carlos, nos instruía a Peto y a mí sobre cuestiones generales de Matemáticas, Literatura y alguna otra materia donde pudiese fomentar la semilla del conocimiento (harina de otro costal, con una profesora particular que visitaba frecuentemente a la familia, llamada Ingrid -una señora muy muy mayor- aprendí mis primeras palabras de Francés).
Y recuerdo como si hubiesen pasado un par de días nomás, a don Juan Carlos, sentado frente a mí en una mesa del comedor, explicándome de qué se trataba una toma de decisión por medio de un IF / ELSE, explicándome el razonamiento detrás de dicha estructura por medio de pseudo código y los bloques propios del Diagrama de Chapin.

Un universo que al día de hoy sigue presente en cada proyecto que encaro y que ha estado latente en mi cerebro desde mucho antes de, siquiera, haber contemplado la programación como una fuente de ingreso laboral.
Porque, en definitiva, somos una instancia evolucionada o potenciada de aquello que fuimos cuando eramos niños.

Este texto tiene 628 lecturas desde el 22-02-2019

Volver atrás